¿Ready para visitar los sitios impresincidibles de Pekín? La capital de China tiene mucho que ofrecer: maravillas del mundo, palacios, templos, barrios antiguos, zonas artísticas… Como no queremos que te pierdas nada, aquí tienes la lista de lo que no te puedes perder. Durante tu viaje a China vas a ver muchas ciudades, pero estamos seguros de que esta en concreto te va a dejar unos recuerdos imborrables en la memoria. ¡Empezamos!
RESUMEN DE CONTENIDO DEL POST
Plaza de Tiananmen, el corazón de Pekín
Se trata de una de las plazas urbanas más grandes del mundo y la verdad es que impresiona. Creada tras la proclamación de la República Popular China, es uno de los símbolos políticos más importantes del país. Para acceder a ella tendrás que armarte de paciencia y no olvidarte del pasaporte; tuvimos que pasar seis controles diferentes con revisión de documentación, mochila y arco de metales para llegar a la Plaza de Tiananmen.
Es la antesala perfecta para ir hacia la Ciudad Prohibida. Nosotros llegamos sobre las 07:30 de la mañana y la verdad es que apenas tuvimos que esperar unos minutos en cada control. Habíamos leído que era necesaria reserva (es gratuita a través de WeChat o con cargos de gestión en Civitatis si no quieres pelearte), pero a nosotros nos valió con la entrada de la Ciudad Prohibida.
En el interior de la plaza hay diferentes edificios, como el Salón del Pueblo, al oeste; la Puerta de Tiananmen con el retrato de Mao al norte y, en el centro, el mausoleo de Mao Zedong (para acceder aquí sí que había mucha cola), el Monumento a los Héroes del Pueblo o la bandera.
La verdad es que nos pareció una visita muy interesante, de esas que llaman la atención por el simbolismo que tiene y cómo se refleja en las personas que están allí. Ten en cuenta que, según avanzaba la mañana, la cantidad de gente no dejaba de aumentar, así que te recomendamos madrugar.


Ciudad Prohibida, el palacio imperial de China
Era uno de los lugares, Gran Muralla aparte, que más ganas teníamos de visitar. Habíamos estado en la Ciudad Imperial de Hue en Vietnam, que nos había encantado y las expectativas estaban altas, ¡y no defraudó! Advertencia importante antes de seguir: ¡cierra los lunes!
Lo primero que llama la atención es su tamaño; es gigantesca, tiene más de 950 edificios y 9.999 habitaciones. La zona central es la más espectacular, con el tríptico de los Palacios de la Armonía y el Jardín Imperial para rematar. Hacia los laterales encontrarás los palacetes secundarios; te recomendamos especialmente el de Palacio de Jade, que nos pareció uno de los más bonitos.
Aunque las edificaciones son espectaculares, al contrario que en Hue, no se pueden visitar los espacios interiores, lo que le resta algo de protagonismo a la visita. Es una pena porque lo que se vislumbra desde fuera tiene muy buena pinta. En nuestro caso invertimos unas 3 horas en recorrer parte del recinto y, aunque había bastante gente, no nos resultó excesivamente agobiante, excepto en el Gran Salón de la Armonía.
Para entrar solo podrás hacerlo desde la Puerta Sur y la salida a través de la Puerta Norte, pero una vez en el interior puedes moverte con total libertad. Si quieres evitar la plaza de Tiananmen para entrar, tendrás que acercarte hasta la Donghuamen Road y bordear el foso hacia el sur para llegar al acceso.
Una de las dudas que nos surgió fue cómo reservar las entradas a la Prohibida. Tienes que saber que salen a la venta con 7 días de antelación a las 20:00 hora de Pekín a través de la página oficial a un precio de 60 CYN (unos 8 €) en temporada alta (de abril a octubre) y 40 CYN (unos 5,50 €) el resto del año. En teoría, se puede pagar con cualquier tarjeta o Alipay, pero no podemos confirmártelo, ya que nosotros elegimos una vía más cómoda. Reservamos nuestras entradas a través de Trip; realizas una prereserva con hasta dos meses de antelación y ellos se encargan de realizar el proceso de venta cuando se liberan; eso sí, sale algo más caro, pagamos 13 € por entrada.


Parque Jingshan, el mirador de la ciudad
Es el último paso del tríptico más conocido de Pekín. Tras pasar por la plaza de Tiananmen, recorrer la Ciudad Prohibida de sur a norte, te encontrarás en la entrada a estos jardines. Su nombre significa Colina de la Perspectiva y sin duda ofrece unas vistas maravillosas de los tejados dorados de la Ciudad Prohibida.
Esta colina artificial de 45 metros fue levantada con la tierra extraída del foso de la Ciudad Prohibida. Se construyó al norte para protegerla de los vientos fríos que azotan Pekín desde esa dirección y siguiendo la tradición del feng shui, que dice que las casas deben estar al sur de las colinas.
En el parque encontrarás cinco picos, cada uno con un pabellón, tras subir unos cuantos escalones, llegarás al central, el Pabellón de la Primavera Eterna. No te quedes solo en el lado de los tejados dorados; gira todo alrededor y disfruta de la inmensidad de Pekín.
Para acceder al recinto tendrás que comprar la entrada al parque Jingshan directamente en la taquilla. Es un pago simbólico de 2 CYN (menos de 0,30 €). Nosotros llegamos al parque a eso de las 12 y media de la mañana y no tuvimos que esperar ni un minuto para entrar.


Templo del Cielo, el templo principal
Este templo fue usado durante casi 500 años por los emperadores para pedir buenas cosechas en primavera y dar las gracias en el otoño. El recinto es un gran parque en el que se encuentran varios edificios diferenciados. La Sala de Oración por la Buena Cosecha es el principal, una construcción circular de madera realizada sin un solo clavo.
Fue la visita de Pekín que menos nos gustó; creemos que se juntaron varios factores: nos pilló en plena Golden Week y, madre mía, la cantidad de gente que había. Además, ante las perspectivas de las colas, compramos la entrada sencilla que solo da acceso al jardín y, en este lugar, eso es un error. Los edificios están rodeados de muros y desde fuera no se ve prácticamente nada. Así que, si decides acercarte, te recomendamos que optes por la completa y ya nos contarás qué tal. 😊
El precio de la entrada al Templo del Cielo sencilla, sin acceso a edificios, es de 15 CYN (2 €); si optas por la combinada, sale en 34 CYN (4,50 €). Aunque habíamos leído que era necesario comprarlas con antelación, nada más lejos de la realidad. Fuimos el día 2 de octubre, uno de los picos de las vacaciones nacionales, y las compramos en taquilla sin ningún problema, salvo la cola de 15 minutos.


Palacio de Verano, un jardín imperial
Su nombre en chino significa Jardín de la Salud y la Armonía y es un espacio de 300 hectáreas ocupado, principalmente, por el lago artificial de Kunming. Este lugar era la residencia de verano de los emperadores y demuestra su poder y opulencia.
A lo largo del jardín puedes visitar varios ejemplos de ese poder, como la calle Suzhou, una recreación de las calles comerciales acuáticas del sur de China, usada para que los emperadores pudiesen jugar a comprar. También encontrarás el Barco de Mármol, que nos llamó mucho la atención, construido con dinero destinado a mejorar la flota china en 1860, posteriormente derrotada por Japón; es un símbolo actual de la corrupción imperial que asoló el país. Puedes visitar también el Jardín de la Virtud y la Armonía (Dehe), el Museo del Palacio de Verano o la Torre del Incienso Budista.
La entrada cuesta 30 CYN (4 €) para los exteriores en temporada alta y 20 CYN (unos 2,60 €) en temporada baja. Si quieres visitar los espacios interiores como la calle Suzhou, el Jardín, el Museo o la Torre, puedes pagarlas por separado (entre 5 y 10 CYN) o comprar la entrada combinada que vale 60 CYN (8 €) en temporada alta y 50 CYN (6,60 €) en temporada baja. Ten en cuenta que para turistas extranjeros las entradas solo pueden comprarse en taquilla presentando el pasaporte.
Nos pareció una visita bastante interesante; todos los jardines son una pasada y el lago llama muchísimo la atención, sobre todo por su dimensión, sabiendo que es artificial. No visitamos ningún edificio por dentro; nos pilló la Golden Week y no queríamos invertir tiempo en colas, así que no sabemos si merecen la pena. Pero al contrario que en el templo del cielo, puedes ver las fachadas de los edificios y son bastante espectaculares. Si quieres recorrer el recinto del Palacio de Verano de Pekín completo, necesitarás al menos una mañana.


Gran Muralla, una de las maravillas del mundo
Sin duda, uno de los sitios más espectaculares en los que hemos estado, y no solo por su peso histórico. Estar allí y ver cómo la muralla se extiende hasta donde alcanza la vista es increíble. Y no te vamos a mentir, en cuanto llegas, sí que apetece empezar a cantar «Seré más raudo que un río bravo, tendré la fuerza de un gran tifón…», de Mulan. 🐉
Sumando los diferentes tramos y ramales, esta construcción superó los 21.000 kilómetros continuados, de los que hoy apenas se conserva el 30%. Construida durante más de 2.000 años, es una de las obras más impresionantes de la historia; aunque tuvo un alto coste, se calcula que fallecieron más de 400.000 personas durante la construcción.
Cerca de Pekín tienes tres opciones principales de visita. Badaling, es el más cercano y turístico. Jinshanling, es el de los amantes del senderismo, cuenta con múltiples rutas para visitar tanto la parte restaurada como la más salvaje. Por último, está el tramo de Mutianyu, el que te recomendamos. Nosotros lo visitamos desde Pekín y para llegar, cuentas con una gran variedad de opciones (Didi, autobús directo o excursión).
En cuanto al precio de la entrada, nos gastamos unos 25 € por persona. Cogimos el acceso y el bus interior en la página oficial y la subida en telesilla y bajada en tobogán con Trip. Para no enrollarnos más, te contamos el resto de detalles en un post aparte. Lo que sí te decimos es que la Gran Muralla es uno de los imprescindibles de Pekín y uno de nuestros mejores recuerdos del país. 💙


Distrito 798, la zona más artística y alternativa de Pekín
En los últimos años, los barrios artísticos en las ciudades de China no dejan de crecer. Espacios culturales destinados a galerías y salas de exposiciones, generalmente gratuitas y con un ambiente muy particular. En Pekín se encuentra el Distrito 798, con un ambiente más elegante y cosmopolita que sus homónimos de Shanghái o Chongquín. La zona merece la pena si eres fan del arte y te apetece un paseo tranquilo.
El recinto, un antiguo complejo industrial militar, está delimitado por lo que es un oasis sin apenas vehículos dentro de la capital. Las esculturas exteriores llenan las calles y se combinan con las galerías, las tiendas vintages y boutiques de diseñadores locales. La verdad es que disfrutamos bastante de la visita. Entramos en varias exposiciones y descubrimos la zona con calma, disfrutando tanto de sus avenidas como de sus callejuelas. No es un básico de la ciudad, pero es un complemento diferente que te da otra perspectiva de la capital de China.


Dashilan y Qianmen Street, la zona más turística
Uno de los puntos más turísticos de la ciudad es Quianmen Street, tiendas, puestos y locales de comida se encuentran a cada paso de esta calle y sus perpendiculares. Pasear por ella nos encantó, pero ten cuidado, que no te atropelle el tranvía de DangDang, que recorre la calle en homenaje a los tranvías originales de la ciudad.
La calle aledaña que más nos gustó fue Dashilan Street, en el hutong del mismo nombre. Turística a más no poder, pero estas cosas en China tienen un encanto natural cuanto menos extraño. Date un paseo y prueba una brocheta de cordero en uno de sus puestos, ¡qué sabrosas!
Siguiendo con las opciones de tiendas, si buscas grandes marcas y lujo puedes cogerte el metro hasta Wangfujing. Esta calle peotonal es un espectáculo de tiendas de alta gama, edificios espectaculares y centros comerciales. Está llena a todas horas, un auténtico hervidero de gente.


Nanluoguxiang, nuestro hutong favorito
El hutong de Nanluoguxiang fue nuestro favorito, se trata de una larga calle, llena de tiendas y pequeños food courts de comida. Te recomendamos que llegues desde la estación del mismo nombre situada al sur de la calle y la recorras con calma hasta su final. No dejes de mirar y pasear por las calles perpendiculares, aunque no tienen ninguna tienda son una visión más real de los que es un hutong de Pekín.
Una vez allí puedes elegir seguir caminando unos 10-15 minutos y visitar la Torre de la Campana y la Torre del Tambor. Estas edificaciones eran las responsables de marcar las horas de la ciudad durante varios siglos, el tambor por la noche y la campana por el día. ¿Nuestra recomendación? Vete si o si en la hora de la comida o de la cena, te lo vas a pasar genial probando diferentes cosas.


Templo de los Lamas, el Tíbet en Pekín
El Templo de los Lamas en Pekín es uno de los más importantes de la ciudad, aunque no tuvimos ocasión de visitarlo te dejamos algo de información que habíamos recopilado. Construido a finales del siglo XVII como residencia imperial se transformó en un templo budista unos 50 años más tarde. Su interior acoge cinco salones y un buda de 18 metros de altura, que dicen que es bastante impresionante de ver.
Se trata un templo activo tibetano que cuenta con lamas que residen allí, así que tiene rituales diarios y bastante actividad. Para visitarlo tendrás que pagar una entrada de 25 CNY (3 €). Este templo se encuentra relativamente cerca de la Torre del Tambor y la Campana, así que puede juntar estas visitas y terminar el día en el hutong de Nanluoguxiang para cenar en alguno de sus puestos. 😏




